miércoles, 15 de mayo de 2013

Como crecer en Cristo


Como crecer en Cristo

¿Estás viviendo una vida mediocre? ¿Sabías que al tomar la decisión de seguir la excelencia y la integridad es el primer paso para poder desarrollar un estilo de vida que va por encima de la mediocridad? Descubre cómo llevar tu vida a nuevos niveles de excelencia y convertirte en una persona en la que Dios puede confiar con ¡Grandes Cosas!

Bautismo del Espiritu Santo

El bautismo del Espíritu Santo y fuego es un regalo de Dios. Fue prometido por nuestro Señor Jesucristo para aquellos que son creyentes con este privilegio y el mismo es recibido subsecuentemente al nuevo nacimiento.
Esta experiencia es acompañada por la evidencia inicial de hablar en otras lenguas según cómo el Espíritu Santo las da.
Vea: Mateo 3:11; Juan 14:16-17; Hechos 1:8; Hechos 2:38-39; Hechos 19:1-7; Hechos 2:4

Bautismo En Agua

El bautismo en agua es por inmersión. Es un mandato directo de nuestro Señor solamente para los creyentes. Esta ordenanza es un símbolo de la identificación del cristiano, con Cristo en Su muerte, sepultura y resurrección.
(Vea: Mateo 28:19; Romanos 6:4; Colosenses 2:12; Hechos 8:36-39)
La siguiente oración ha sido recomendada y adoptada, cuando se está llevando acabo el bautismo en agua:
"Basado en la confesión de su fe en el Señor Jesucristo, el Hijo de Dios y por Su autoridad, yo le bautizo en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, Amen."

El Hombre, Caida y Su Redencion

El hombre es un ser creado, hecho a imagen y semejanza de Dios, pero por la transgresión y caída de Adán, el pecado entró al mundo. La Biblia dice en Romanos 3:23,"Por cuanto todos pecaron y están destituidos de la gloria de Dios." Romanos 3:10 dice,"Como está escrito: no hay justo, ni aun uno." Cristo Jesús, el Hijo de Dios fue manifestado para deshacer las obras del diablo, dio Su vida y derramó Su sangre para redimir y restaurar al hombre con Dios.
Vea: Romanos 5:12; Romanos 3:23; Romanos 3:10; 1 Juan 3:8
La salvación es el don de Dios al hombre, aparte de las obras y la ley. La salvación es por gracia mediante la fe en Cristo Jesús, y produce obras aceptables a Dios.
Vea: Efesios 2:8

Infierno y Recompensa Eterna

La persona que muere físicamente en pecado y sin Cristo, no tiene esperanza y estará eternamente perdida en el lago de fuego. Es por esta razón que no tiene más oportunidad de oír el Evangelio de arrepentimiento.
El lago de fuego es literal. Los términos "eterno" y "eternidad", usados para describir la duración del castigo de la condena al lago de fuego, conllevan el mismo pensamiento y significado de una existencia sin fin tal y como es usada para notar la duración de gozo y alegría de los santos en la presencia de Dios.
Vea: Hebreos 9:27; Apocalipsis 19:20; Apocalipsis 20:15

La Deidad

Nuestro Dios es Uno, pero manifestado en tres personas - el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo. (Vea: Filipenses 2:6; Juan 14:21-26)
Dios el Padre es el más grande de todos; el Principio de la Palabra (Logos) y el Engendrador. (Vea: Juan 14:28; Juan 16:28; Juan 1:14)
El Hijo es el Verbo hecho carne, el Engendrado y ha existido con el Padre desde el principio. (Vea: Juan 1:14; Juan 1:18; Juan 1:1)
El Espíritu Santo quien procede del Padre y el Hijo, y es eterno. (Vea: Juan 15:26)

Las Escrituras

La Biblia es la Palabra inspirada por Dios. Es el producto de la inspiración del Espíritu Santo a través de hombres consagrados, santificados y escogidos, los cuales hablaron y escribieron siendo movidos por el Espíritu Santo. Ambos, el Antiguo y Nuevo Testamento, son la Palabra inspirada de Dios.
Aceptamos el Nuevo Pacto, como está escrito en el Nuevo Testamento, como nuestra guía infalible de los aspectos concernientes a la conducta y a la doctrina.
Vea: II Timoteo 3:16; II Pedro1:21; I Tesalonicenses 2:13

Resurreccion de Los Justos y Venida Del Senor

Los ángeles les dijeron, "...este mismo Jesús, que ha sido tomado de vosotros al cielo, así vendrá como le habéis visto ir al cielo..." Vea Hechos 1:11. Su venida es inminente. Y cuando Él venga, "los muertos en Cristo resucitarán primero. Luego nosotros los que vivimos, los que hayamos quedado, seremos arrebatados juntamente con ellos en las nubes para recibir al Señor en el aire."
Vea: 1 Tesalonicenses 4:16-17
Después de la tribulación, Él regresará a la tierra como REY DE REYES Y SEÑOR DE SEÑORES. Él reinará mil años junto a sus santos, quienes serán reyes y sacerdotes.
Vea: Apocalipsis 19:16; Apocalipsis 20:6

Sanidad Divina

La sanidad para las enfermedades del cuerpo humano es manifestada por el poder de Dios mediante la oración de fe y la imposición de manos la cual es provista por la expiación de Cristo y es el privilegio de cada miembro de la iglesia hoy. Vea: Marcos 16:18; Santiago 5:14-16; 1 Pedro 2:24; Mateo 8:17; Isaías 53:4-5

Santificacion

La Biblia enseña que sin santidad nadie verá al Señor. Creemos en la doctrina de la santificación como una obra de gracia definitiva, pero al mismo tiempo progresiva comenzando al tiempo de la regeneración y continuando hasta la consumación de la salvación.
Vea: Hebreos 12:14; 1 Tesalonicenses 5:23; 2 Pedro 3:18; 2 Corintios 3:18; Filipenses 3:12-14; 1 Corintios 1:30

La Vida Eterna y Nuevo Nacimiento

El primer paso que el hombre da hacia la salvación es experimentar la tristeza que produce el arrepentimiento. El nuevo nacimiento está disponible para toda la humanidad.
La salvación toma lugar cuando Jesucristo es aceptado como Salvador. La persona nace de nuevo espiritualmente. Su espíritu está vivo para con Dios por la eternidad.
Vea: 2 Corintios 7:10; 1 Juan 5:12; Juan 3:3-5

lunes, 14 de enero de 2013

Sembrando Futuro


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martes, 13 de noviembre de 2012

Matilde hecho poema


Matilde hecho poema
El Señor no sólo ha tenido hombres emblemáticos en la enseñanza de su Palabra. Matilde Ortiz Román, ocupa un lugar representativo en el ministerio pentecostal en Puerto Rico, es una mujer que se ganó un lugar preferente en la historia del cristianismo.
Escribir poemasdedicados al cristianismo era una de las tareas más preciadas que realizaba Matilde Ortiz Román en su paso por la vida terrenal. A lo largo de sus 52 años de existencia dedicó por entero cada uno de sus días al Señor desde varias facetas creativas. Probablemente lo suyo fue más que una inspiración divina, un impulso celestial, fue una forma de vivir en Dios y para su grandeza. Nacida en 1914 en Puerto Rico, alcanzó un sitio especial dentro de la fe evangélica luego de una existencia en la que se transformó en una Sierva ideal de Cristo.

Temerosa de Jehová, desde muy niña, Ortiz Román seguía con ahínco la religión que le fue inculcada por sus padres, quienes profesaban el catolicismo, e hizo cada uno de los ritos de este credo. Sin embargo, todo cambió para ella, una apasionada de lectura, cuando a la edad de 12 años conoció, en un viaje familiar, a su tía Lina Ortiz de Ortiz, una mujer de fe. Ella, cariñosa y cristiana, fue responsable de la salvación de Matilde de una forma muy particular que la ya extinta hermana Ortiz recordó alguna vez de esta forma: “al regresar a mi casa encontré en mi maleta una Biblia. Si ella hubiese tratado de convencerme hablándome, me hubiese confundido. Yo no toleraba nada que no fuera la religión de mis padres”.

Si sabes orar
Manos que sabéis plegarse
en férvida prez al cielo,
rodillas que al doblegarse
expresáis vuestros anhelos.

Corazón que estás hambriento
de justicia y de perdón;
alma que transida aguardas
Su presencia y bendición.

Ora... que el orar el cielo
contacto hará con la tierra.
Pide... y todos tus anhelos
suplirá con sus riquezas.

Alma que sabes orar
tu victoria has decidido,
alma que sabes clamar
tendrás todo lo pedido.

La semilla de los evangelios apareció luego de aquel acontecimiento en la vida de Matilde Ortiz, en su pueblo llamado Corozal, como un veloz relámpago de luz en medio de la oscuridad. Sin embargo, ella debió enfrentarse a las tradiciones y reglas de su familia, que estaban marcadas por las creencias arcaicas, y en un acto de amor al Creador se unió a una congregación protestante en la que encontró el camino a Dios. “En mi hogar, especialmente mi madre estaba atada a la religión de los primeros colonizadores en cuerpo y alma. Pero Dios me inspiró a buscar la comunión con Él. Encaminé mis pasos y me uní a una Iglesia evangélica. Desde entonces la luz diáfana de Jesús inundó mi vida”, contó al respecto Ortiz en su libro: “Mi Biblia y Mi Testimonio”.

Luis M. Ortiz, fundador del Movimiento Misionero Mundial y hermano carnal de Matilde, alguna vez la definió como “una cristiana fiel y ejemplar, de convicciones profundas e inconmovibles; una idónea consejera espiritual, con un corazón generoso y caritativo”. Una explicación clara y exacta de lo que fue la hermana Ortiz. Sólo basta repasar algunos pasajes de su juventud para corroborarlo. Al año de conocer a Cristo parte a San Juan, la capital de Puerto Rico, y allí, en palabras de ella, “siguió militando en una denominación de avivamiento y por ello la Iglesia que dejé me siguió amando. Nunca nada, ni las trabas ni los linderos humanos, me impidieron mirar a todos los evangélicos como hermanos”.

El Arquitecto (Al Maestro)
Un arquitecto con gracia
un gran templo construyó,
con pilares y con arcos
un monumento erigió.
Y todos los que pasaban
mirando el grandioso templo,
extasiados alababan
de la torre al fundamento.
El Maestro también quiso
levantar cual arquitecto,
con el Pan de la Palabra
en las almas otro templo.
Los pilares de oración
los arcos de gran paciencia,
más a nadie interesó
ni vio su oculta belleza.

Mas el tiempo se encargó
de ser juez de aquellos templos.
El de mármol se cayó
sus ruinas cubriendo el templo.
Pero el templo del Maestro
perdurará por los siglos,
pues levantó alma adentro
un mortal edificio.

Durante 39 años, Ortiz Román estuvo ocupada estudiando, conociendo y enseñando la Palabra de Dios. De este modo, las Santas Escrituras, que para ella eran infinitas y vastas, le permitieron llegar a trascender en el plano espiritual. Pasó por las aulas de varios institutos bíblicos, dictó cursillos de fe en un sinfín de Iglesias, dentro y fuera de Puerto Rico, y además se dedicó durante doce años, domingo a domingo, a educar en Jesús a miles de niños puertorriqueños en las Escuelas Dominicales de este país centroamericano. En su opinión el Todopoderoso fue el que la llamó para cumplir “ese ministerio” que duró hasta su partida al encuentro con el Creador acontecida el 29 de julio de 1966.

Inspirada hortelana de la poesía cristiana, la mujer que hizo del verbo escrito el mejor vehículo para difundir la fe en Cristo, fue además una figura emblemática en cuestiones básicas de la religión cristiana. Así, en 1963, a través de las páginas de esta revista, afirmó: “el mejor título que puede tener uno que se reclama ser verdadero seguidor de Cristo es cristiano. Pues en Cristo no hay oriente ni poniente, no hay color, raza o bandera. Cristo es el común denominador y su cruz el lugar donde todas esas reglas y trabas humanas se esfuman, se desvanecen. Ante el fuego de su Divina Palabra, mirando al Señor a cara descubierta, abrazaremos a todos los cristianos como hermanos”.

El cordón escarlata
¡Oh sangre de Jesús Crucificado!
Que a raudales brotó de sus heridas,
sangre que limpia y perdona los pecados
manantial eterno de la vida.

Cubre con esa sangre mi conciencia
limpia en ella, Señor, mis desvaríos
de aquella que la espada sin clemencia
hizo brotar de tu pecho como un río.
Sólo por sangre podré cantar victoria
solo ella nos limpia del pecado
ella tan solo nos llevará a la gloria
¡Oh sangre de Jesús Crucificado!


Maestra de vastos conocimientos bíblicos y teológicos, la Sierva de Jesús tuvo en los versos su máximun aporte a la convicción evangélica. Dicho tributo se materializó, en 1964, por intermedio de un poemario titulado“Aromas de mi Huerto”. Una Obra, que en opinión del pastor Luis M. Ortiz, es“un canto a la vida donde todo aquel que desee recorrer sus alfombradas sendas puede respirar la vida del Cristo resucitado. Aquí el visitante se convierte en pastor, y cada oveja es un salmo. En este huerto se respira la fragancia de sus flores y de sus frutos y se admira su delicada belleza”.

Desde la fundación de la Obra, producida el 13 de febrero de 1963, hasta el final de su vida terrenal, Matilde Ortiz Román se constituyó en una fuente de inspiración para que más de un mundano conociera la perfecta voluntad de Dios. En relación a aquello, en los últimos días de su existencia, puntualizó: “Cristo y su Palabra son mi todo. Fuera de eso, lo otro es vanidad y tontería. Soy feliz inspirando a otros a colocarse en el lugar asignado para ellos en el programa divino. Imparto su Palabra como clavos hincados y aguijones afilados. Dándola clara y sencilla con la unción insustituible del Espíritu Santo”. Mayúscula tarea que hizo de Matilde una heroína de la fe.